La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) envió 23.000 notificaciones a empleados en relación de dependencia que habrían computado de manera errónea (al menos desde su mirada) deducciones en sus declaraciones juradas del Impuesto a las Ganancias.
En una charla con El Economista, Gustavo Carreño, socio de nuestro estudio, enumeró las opciones que tienen los trabajadores para sortear el inconveniente, los riesgos que conllevan cada una y los detalles que deben considerar.
“La primera, como bien dice la comunicación enviada, es abonar la diferencia a través de un Volante Electrónico de Pago (VEP)”, aseguró y aclaró que “esta es posiblemente la más práctica de las dos”.
La otra alternativa es que se inscriban en el Impuesto a las Ganancias antes del vencimiento general (que es el 27 de julio), determinen el impuesto superior sin estas deducciones y paguen las diferencias.

Sin embargo, para este caso, manifestó que existe un riesgo: “El cuidado que tienen que tener, como quedarían inscriptos, es que se le pueden generar anticipos para el período siguiente. Lo que tendrían que hacer, en todo caso, es pedir la reducción de anticipos para evitarlo”.
Ahora bien, puede suceder que el trabajador considere correcta esa deducción. «En caso de que los empleados consideren que el ajuste propuesto es improcedente, no deben hacer nada, ya que se trata de comunicaciones y no de intimaciones», sostuvo Carreño.
Y concluyó que, “ante la inacción, el fisco nacional deberá ser el que se encargue de hacer una fiscalización para demostrar la improcedencia y, en consecuencia, determinar el importe a pagar (más intereses y multas)”.
